El tratamiento del dolor posterior a la cirugía en la columna vertebral generalmente comienza con medicamentos analgésicos para controlar el dolor, que pueden incluir opioides, antiinflamatorios no esteroides (AINEs) o relajantes musculares. Además, se pueden utilizar técnicas de bloqueo nervioso o anestesia regional para proporcionar alivio del dolor de manera más localizada.