El manejo del dolor oncológico implica un enfoque multidisciplinario que incluye medicamentos analgésicos, como opioides y medicamentos adyuvantes, terapias no farmacológicas como la fisioterapia, la terapia ocupacional y la acupuntura, así como intervenciones como bloqueos nerviosos y procedimientos de neuromodulación.
Además, se presta atención especial a las necesidades emocionales, psicológicas y espirituales del paciente y se brinda apoyo para mejorar la calidad de vida.
En casos graves o resistentes al tratamiento médico, se pueden considerar opciones más invasivas, como la terapia con radiación Gamma Knife, la cirugía de microvascularización o la ablación con radiofrecuencia para interrumpir las señales de dolor en el nervio trigémino.